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Útiles de limpieza de colores: ¿Para qué sirven?

Los cubos, cepillos, mangos, mopas y recogedores de agua de colores tienen una función que va más allá de lo puramente estético.

¿Alguna vez has oído hablar de la codificación de colores en la limpieza? A continuación, te explicamos en qué consiste.

Limpieza codificada por colores: ¿Qué es?

 La limpieza codificada por colores es el método mediante el cual se asigna un color a cada zona dentro de un espacio con el objetivo de que el proceso de limpieza sea más higiénico.

De esta manera, cada color es exclusivo para su zona. Así, se minimizan los problemas de contaminación cruzada.

Por ejemplo, asignando el color amarillo a la zona de cocina y el rojo al baño, evitamos que los microorganismos presentes en la cocina se traspasen a la zona del baño mediante el uso del mismo trapo.

¿Qué pasos hay que seguir para codificar una limpieza por colores?

1. Determina el riesgo y las diferencias entre cada zona para delimitarlas.

2. Asigna un color a cada zona, siempre teniendo en cuenta que éste destaque frente al color que presentan los residuos de aquel espacio.

3. Forma al personal encargado de la limpieza y documenta el proceso para evitar confusiones y malentendidos.

4. Almacena y limpia los útiles de limpieza en espacios separados para evitar la contaminación cruzada.

¿Qué útiles de limpieza pueden participar en la codificación por colores? 

Prácticamente todos.

¿Cuál es el código de colores más frecuente?

Este factor depende, sobre todo, del entorno y de la actividad que se desarrolle en él. Por norma general, la limpieza codificada por colores acostumbra a ser diseñada por cada empresa de forma personalizada.

A continuación, mostramos un código de colores muy recurrido a nivel doméstico:

Azul: zonas que trabajan con alimentos.

Rojo: baños y aseos.

Amarillo: limpieza de cristales.

Verde: limpieza general.

fuente:https://disnordic.com/

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